Qué ver en Madeira una escala de crucero de un día.

Con tan sólo 741 km2 de superficie y a 1.000 km de Lisboa, la isla de las flores exóticas destaca por su paisaje montañoso esculpido en pequeños y profundos valles, cubiertos de exuberante vegetación, producto de erupciones volcánicas de hace más de 20 millones de años. Funchal (100.000 habitantes), la capital, se alza como una de las más bellas capitales isleñas de Europa y permite acceder al resto de la isla en pocas horas.

 

 

Qué ver en Funchal

A Funchal la llaman «pequeña Lisboa» por su elegante arquitectura, sus boutiques y sus animados cafés. Las calles suben serpenteantes también sobre empinadas pendientes que se elevan desde el mismo puerto.

 

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Zona Velha

En el centro se halla la zona de las avenidas y plazas pavimentadas con mosaicos que representan flores heráldicas. Si se busca buen ambiente, comida a precios razonables y auténtico fado, hay que ir a la Zona Velha, con sus animados restaurantes, fábricas de bordados, tiendas y en su zona más occidental, donde destacan la Catedral de la Sé y la Alfandega Velha, el edificio que alberga en la actualidad el Parlamento.

 

Fortaleza de São Tiago

La Fortaleza de São Tiago (visita previo pago; cerrado domingos y festivos) se alza en el mismo barrio, junto al mar. Muy cerca, el bullicioso y colorido Mercado da Lavradores, cubierto y con una extraordinaria selección de productos de la isla. También es posible comer en sus puestos a precios muy razonables. Antes de subir con el teleférico, hay que acercarse al Jardim Botânico, donde además de las más exóticas plantas traídas expresamente de todo el mundo, se encuentra vegetación original madeirense, como las fabulosas orquídeas de decenas de colores y tipos que se ven en toda la isla. (Visita previo pago; de 9 h a 18 h. Se puede llegar en el autobús 13), con el teleférico que sale desde Velha (diario, de 9 h a 18 h. La ascensión dura 10 minutos) se llega al pueblo de Monte, con su jardín tropical, grutas y túneles para explorar aunque la excusa de subir es… bajar en las carreiras de Monte, cestas de mimbre sobre dos ejes de madera (el descenso de 4 km dura 20 minutos).

Dos guías con botas de gruesa goma acompañan la bajada dirigiendo el original «trineo» por las empinadas calles y frenando cuando las pendientes así lo exigen. La experiencia fue probada por el mismísimo Hemingway. La visita a Monte precisa unas 5 horas, con tiempo para subir en teleférico, dar un paseo por el pueblo, almorzar y bajar en trineo.

 

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Funchal

 

Excursiones cerca de Funchal

 

Quinta do Palheiro Ferreiro.

A 8 km de Funchal en dirección este se encuentran los bellos jardines de esta mansión, una visita previo pago, de lunes a viernes, de 9.30 ha 16.30 h. En taxi o en el autobús 37) con una exclusiva colección botánica de China, Japón, América, África y Australia.

Detrás de la mansión, una zona aún más salvaje guarda helechos gigantes de Nueva Zelanda.

 

Ribeira Brava y Camara de Lobos

Al oeste de la isla, a 32 km de Funchal se alza Ribeira Brava, una gran ciudad que fue desde siempre paso obligado hacia la meseta interior. Cuenta con una excelente oferta gastronómica. La excursión a Ribeira Brava y Camara de Lobos toma unas 4 horas con tiempo para detenerse tomar fotos y almorzar.

 

Caniçal

Al este de Madeira destaca Caniçal, en cuya playa pueden contemplarse los vistosos barcos de colores que forman la flota atunera más importante de la isla.

 

Camacha

Al noroeste de la capital, a 16 km, se encuentra Camacha sobre una alta meseta desde la que se disfruta una excelente panorámica, sobre todo desde el café O Relógio, en la Plaza Mayor. Es también el punto más importante de la industria cestera de la isla. En la misma ruta, a 24 km, está Machico, segunda ciudad de la isla con mucho ambiente.

 

La gastronomía típica de Madeira.

 

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La cocina madeirense es deliciosa: pescados y carnes a la parrilla, condimentados con ajo y hierbas aromáticas servidos con pan recién salido y servido del horno. El pincho por excelencia son las lapas a la parrilla, servidas en salsa de mantequilla. Pero las especialidades son el espada y la espetada, dos nombres similar es para dos platos completamente distintos: el espada es un pez que vive en aguas profundas, distinto al que conocemos con el mismo nombre. Carne sabrosa, sin espinas, blanca y dura, que se prodiga en las cocinas marinadas en limón o en vinagre. La espetadas con trozos de carne de ternera de buena calidad condimentada con ajo y pinchadas en una rama fresca de laurel. Las sopas de mariscos, las caldeiradas y el arroz de mariscos, el caldo de verduras, son otras especialidades típicas de la isla.

 

 

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