Qué ver en Tánger en un día o en una escala de crucero

Tánger es una ciudad fascinante de 400.000 habitantes que se alza donde se abrazan el Atlántico y el Mediterráneo, muestra a las puertas de Europa toda la esencia marroquí en su Medina, sus zocos y en el delicioso sabor de su gastronomía. Imán para pintores y escritores como Matisse, Delacroix, Tennesse Williams o Truman Capote, es un lugar para vivir el sueño árabe con todas las comodidades del mundo occidental.

 

Qué ver en Tánger en un día de crucero

 

El gran zoco. El lugar más bullicioso de la ciudad, sobre todo los jueves y los domingos, días en los que hay mercado con productos autóctonos. Se trata de una plaza irregular entre la medina y la ciudad nueva, y sigue siendo un animado lugar de reunión, perfecto para observar la vida de la ciudad.

 

En él se encuentra la mezquita de Sidi Bou Abid, construida en 1917, con un minarete cubierto de cerámica policromada, y el parque de la Mendoubia, con un drago del que se dice tiene 800 años. El parque cuenta además con una colección de cañones del siglo XVII, pertenecientes en su mayoría a las flotas española y portuguesa. En el palacio donde residía el mendub, representante del sultán ante la comisión administrativa internacional, hoy se registran los matrimonios.

 

El pequeño zoco. Está situado en el corazón de la Medina y es uno de los lugares más auténticos de Tánger. Desde aquí salen distintas calles que llegan a la ciudad alta y a la Kasba.

 

Dar El Makhzen.

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El antiguo palacio del Sultán se remonta al reinado de Mulay Ismail (1672- 1727) y fue utilizado como residencia real por última vez en 1912, cuando en él se instaló el sultán Mulay Hafid, exiliado a Tánger tras su forzada abdicación. El edificio se distribuye a través de dos patios, decorados por arcos revestidos de azulejos que se apoyan sobre columnas de mármol con capiteles compuestos, de un vago estilo italiano, cerámicas de Tetuán, paneles de azulejos y fuentes.

En la actualidad alberga el Museo de Artesanía y de la Antigüedad: alfarería, joyas, ajuares tradicionales y artesanías de las regiones atlánticas.

Los edificios de la Kasba encierran los deliciosos jardines del Sultán, desde los cuales se contempla una bella panorámica de la ciudad.

 

Barrio Marshan.

Aquí se encuentran el Museo Forbes, con colecciones de miniaturas militares, y el Café Hafa, un clásico de la ciudad que permanece abierto desde 1921. Ofrece bellas vistas del Estrecho y de la costa española. Boulevard Pasteur. Calle principal de la ciudad que muestra arquitectura de principios del siglo XX y comercios de lujo.

 

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Su prolongación es el boulevar de Mohammed V, la parte más moderna de la ciudad. Merece la pena pararse en la terraza panorámica que permite abarcar con la mirada la distancia comprendida entre el estrecho de Gibraltar y punta Marroquí, el extremo más meridional de España y de Europa. Una visita a Tánger toma unas 4 horas si se desea almorzar y realizar unas compras en los zocos.

 

Qué comer en Tánger. La gastronomía Marroquí

 

La gastronomía marroquí permite degustar platos como el cuscús (sémola hervida al vapor acompañada de carne y verduras), el tayine (plato de carne o pescado con legumbres estofadas), los pinchos morunos y el cordero asado. También hay que probar el siempre presente té a la menta y los deliciosos dulces.

 

Excursiones cerca de Tánger

 

El cabo Espartel y las ruinas de Cotta.

Se abandona Tánger por la place Mohammed V, por la rue de Belgique y sus prolongaciones hasta la carretera S701. A unos 3 km se cruza el río el-lhud -río de los judíos- y se sube al monte el-Kébir, alto promontorio desde el que se domina la ciudad.

 

Tras dejar a la derecha un histórico palacio, antigua residencia veraniega del soberano, la carretera entra en un pinar. Un poco más adelante, a la derecha, se puede ver el gran palacio del monarca de Arabia Saudí.

 

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Tras un breve trecho, otra desviación a la derecha lleva a la entrada del monte el-Slokia, parque Donabo. Para ir al cabo Espartel, se toma una desviación a la derecha del km 13,5. En el km 18 se hallan las de grutas de Hércules (visita previo pago desde las 9 h hasta la puesta de sol) , cavidades naturales invadidas por el agua durante la marea alta, donde la se han encontrado huellas prehistóricas. Un poco más adelante se divisan las ruinas de la antigua Cotta.

Las excavaciones han sacado a la luz construcciones de los siglos II y III, siendo las más importantes los restos de un templo erigido después del reinado de Adriano (117-138).

En los alrededores, los vestigios de numerosas haciendas agrícolas romanas dotadas de almazaras dan testimonio de la fertilidad de la región, antaño cubierta de olivos. A la altura del km 23 se puede ampliar el recorrido por la zona arqueológica visitando la necrópolis megalítica de Randak Gur y los restos de una hacienda agrícola del siglo IV que se halla cercana. Esta excursión (66 km ida y vuelta) requiere unas 2 horas.

 

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